Cuando Alejandro Bulgheroni y su esposa Bettina descubrieron Garzón en 1999, vieron en él su ‘pequeña Toscana en Uruguay’, y tuvieron un sueño. Un sueño familiar que hoy se ha hecho realidad: Agroland. Así, entre olivares y viñedos, comenzaron a proyectar Bodega Garzón.

Desde la optimización del rendimiento energético a la reducción del uso de agua, desde la utilización de materiales locales de baja emisión a la gestión responsable de residuos de la construcción, desde la captación natural de agua de lluvia a la restauración de la biodiversidad son algunas de las estrategias ecológicas implementadas en su diseño y construcción.

Bodega Sustentable – ícono a nivel mundial

Nuestra bodega de 19.050 m² recibió uvas por primera vez de la cosecha 2014/15, inaugurando así la primera bodega sustentable construida fuera de Norte América, siguiendo las rigurosas exigencias del United States Green Building Council (USGBC). La certificación LEED (Leadership in Energy & Environmental Design) es un sistema de certificación desarrollado por el US Green Building Council, que se compone de un conjunto de normas sobre la utilización de estrategias encaminadas a la sostenibilidad en edificios.

Esta arquitectura de vanguardia, emplazada sobre terrazas naturales, tiene un diseño que permite utilizar el sistema de gravedad para la producción, a lo que se suman tecnología de avanzada y un equipo técnico de excelencia para la producción de vinos finos de máxima calidad, con una marcada identidad, fuerte personalidad y sentido del lugar, para el mercado interno y de exportación.

Bodega Garzon

Construida en la sierra, la bodega utilizará 40% menos de energía en comparación con otras instalaciones de su tipo, gracias a la eficiencia de sus instalaciones. Además la generación in-situ de energía eólica y fotovoltaica podrá generar hasta el 40% de las necesidades energéticas totales.

Equipamiento de última generación

En Bodega Garzón cuidamos la uva desde el momento mismo en que sale del campo e ingresa a bodega. Nuestras mesas de selección de uva y el diseño de la bodega para la elaboración del vino por gravedad, permiten mantener al máximo la integridad y el potencial de la uva para desarrollar y reflejar en el vino el auténtico carácter del terruño de Garzón. Las mesas de selección de granos nos permiten elegir solamente las mejores uvas para fermentar y esta se realiza a temperatura controlada gracias a un sistema de loza radiante en cada tanque y sin el agregado de aditivos enológicos externos (cómo levaduras comerciales, enzimas, entre otros) favoreciendo el desarrollo de la flora microbiana indígena que llega desde nuestros viñedos. La elaboración se completa con suaves operaciones de manejo del sombrero para extraer color y taninos de la piel de uvas tintas. La elección de recipientes “vivos” aporta también a la complejidad de nuestros vinos. Para eso incorporamos toneles de madera francesa sin tostar y piletas de hormigón ya que son recipientes óptimos para lograr una correcta maduración de los mismos. El hormigón posibilita y favorece el desarrollo y mantenimiento de la microbiología indígena al igual que los microorganismos, mientras que la madera permite que el vino respire, algo muy necesario para una correcta guarda en bodega.