Febrero marca un momento clave en el calendario vitivinícola del hemisferio sur. Con el verano en su punto justo y las uvas alcanzando su equilibrio óptimo entre azúcar y acidez, comienza la vendimia de variedades blancas. Es el tiempo donde la naturaleza, el clima y el trabajo confluyen en el momento exacto de la cosecha.
A diferencia de muchas tintas, que suelen esperar unas semanas más para lograr mayor concentración y estructura, las uvas blancas se cosechan antes para preservar su frescura, su perfil aromático y su expresión frutal. La vendimia exige precisión y sensibilidad, ya que unas pocas horas pueden marcar la diferencia entre una acidez tensa y elegante o una madurez excesiva.
En Bodega Garzón, este momento se vive como el inicio de un nuevo ciclo. Ubicada en las sierras cercanas al océano Atlántico, la bodega ha convertido su terruño en identidad. Los suelos graníticos de más de mil millones de años, la influencia oceánica y la amplitud térmica generan condiciones excepcionales para el cultivo de variedades blancas de marcada expresión mineral y frescura natural.
Entre ellas, la gran protagonista es el Albariño. Bodega Garzón es hoy el principal productor de Albariño en América, consolidando a Uruguay como un referente internacional para esta cepa de origen atlántico. En este terroir, el Albariño encuentra un entorno que potencia su perfil: notas cítricas y florales, textura vibrante y una marcada salinidad que remite a la cercanía del mar.
La vendimia de uvas blancas en Garzón se realiza con una cuidadosa selección de parcelas, buscando expresar con fidelidad cada microterroir. Cada racimo cosechado es el resultado de meses de trabajo silencioso en el viñedo, donde el respeto por la naturaleza y la viticultura sostenible son pilares fundamentales.
Del terruño a la copa, este es el momento en que comienza a gestarse la nueva añada. Una historia que empieza en febrero, y que culminará meses después en vinos que capturan la energía del océano Atlántico y la identidad única de Garzón.
Porque la vendimia no es solo cosecha: es la celebración del origen.






