13 de Abril de 2015

“I Love Natural Cork”, rezaba una vieja campaña de la industria del corcho, invitando a consumir más vino embotellado con tapones de ese material, apoyada por el príncipe Carlos de Inglaterra. ¿Por qué tamaña campaña? ¿El tapón de corcho puede desaparecer? El vino dentro de una botella es un producto vivo, en permanente evolución, y necesita respirar. En esa vida en botella, el contacto justo con el oxígeno es un aspecto clave para su desarrollo. He ahí la importancia del tapón de corcho en los vinos destinados a largo período de envejecimiento en la botella.

¡Pero los corchos no son todos iguales! Cada vino tiene sus características particulares, pero siempre existe el corcho adecuado para potenciarlo y mantenerlo. El tapón de corcho natural en una sola pieza es recomendado para el envejecimiento del vino en la botella por su elasticidad. Cuando el tapón se compone de dos o más piezas de corcho unidas, es adecuado para el cierre de botellas muy grandes, ya que su densidad se puede lograrse ad hoc y no es adecuado para los vinos de crianza. Y las tapas de corcho compuestas por capas de corcho natural en una sola pieza y corcho aglomerado son ideales para vinos espumantes.

Pero los tapones de corcho no son perfectos, independientemente de su estructura, es suficiente que el tapón sea defectuoso o se vea afectado por el hongo TCA (tricloroanisol), para que el vino ya no exprese sus mejores cualidades organolépticas. El corcho es un material que necesita tiempo para regenerarse, por lo que no es una materia prima inagotable y es además costosa.

“El tapón actúa como interfaz entre el vino y el universo” – (J. Gravner)

Para superar estos problemas se han creado los tapones en materiales sintéticos o a rosca de metal – aún no plenamente aceptados por los consumidores – que tienen un costo más bajo y ayudan a mantener la frescura y la integridad de los aromas y sabores de los vinos en los que se utilizan. Sin embargo, también es innegable que bastan aproximadamente 18 meses para que la rigidez que sufren los materiales sintéticos comprometan seriamente la calidad del vino.

Esta última consideración es el fundamento para no usar tapones sintéticos o a rosca en los vinos destinados a crianza en botella. De hecho, los productores de vino se permiten usar tapones sintéticos o a rosca exclusivamente en vinos destinados al consumo inmediato, como los blancos, rosados y tintos jóvenes. Además, es cierto que un tapón de rosca priva a los consumidores de la ceremonia de apertura de la botella hecha con el sacacorchos, ese ¡plop! Un sonido mágico que anuncia que el vino está listo para ser vertido en la copa.

Por todo lo dicho, para que el vino llegue a la copa con todas las cualidades deseadas por el enólogo, para los vinos cuyo ciclo de vida supere los 18 meses, se usará el corcho natural, y para los vinos del día a día, jóvenes, se seguirá una clara tendencia hacia el uso de tapones sintéticos y tapas de metal a rosca.