28 de Enero de 2017

En Uruguay se celebra el carnaval más largo del mundo, y Dios Momo es el rey de esta fiesta que se festeja a lo largo y ancho del país en donde diversos conjuntos compiten entre si para llevarse el gran premio.

Conozca a Momo, el Dios del carnaval uruguayo

Desde fines de enero, cuando se realiza el desfile inaugural de carnaval por la tradicional avenida 18 de julio que da por inaugurada esta fiesta, Dios Momo aparece en cada barrio celebrando el carnaval. Decenas de conjuntos separados por las categorías murgas, parodistas, humoristas, revistas y lubolos, compiten por tener el mejor espectáculo del año, y desfilan por los diversos tablados que se encuentran en los barrios y al que cada noche asisten miles de personas durante todo febrero.

El Dios Momo, como se lo conoce al Dios del carnaval, es el Dios de la alegría, la burla y la libertad. Es representado como un como un gordo alegre con la figura china de Hotei o Bu Dai, el Buda Sonriente de la Felicidad y Alegría. Desde que se convirtió en el Dios del Carnaval ha cambiando su significado antiguo por el actual de Dios de la felicidad, alegría y sabiduría. Su templo se encuentra en el mítico Teatro de Verano del Parque Rodó, en la capital del país, Montevideo. 
Esta tradición es traída por una colonia de alemanes y suizos a nuestro país, y se mantiene hasta hoy día. Los conjuntos se presentan en el escenario del teatro a rendirle tributo a este Dios con sus coloridos espectáculos que se suelen preparar a lo largo de todo el año.

momo dios del carnaval

Los invitamos a todos a vivir el carnaval en Uruguay, disfrutando cada noche de los tablados barriales en donde desfilan conjuntos de las diversas categorías, del tradicional desfile de inauguración y del desfile de llamadas, que se realiza por la calle Isla de Flores en donde decenas de comparsas de negros y lubolos desfilan al ritmo de los tambores chico, piano y repique recordando la antigua tradición que llegó al país por los negros esclavos que llegaban al puerto de Montevideo y se arraigaban en grandes conventillos de esa parte de la ciudad.